V.- "MARIA CONCEPCIÓN, INTENSIDAD Y BREVEDAD "

"Lightning is perhaps the most beautiful phenomenon of nature, but a great part of this brilliant beauty is due to its extreme brevity"
(el rayo es quizas el fenomeno mas bello de la naturaleza, pero gran parte de su brillante belleza es debida a su extrema brevedad)


Robert William Jameson (1805–1868)

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Nada mejor que la vida de María Concepción Pérez de Guzmán el Bueno y Salabert para confirmar la verdad del aserto del gran poeta y dramaturgo inglés, en palabras del tercer acto de su obra trágica "Timoleon".
Una vida de una extrema intensidad como vamos a intentar desgranar en las líneas e imágenes que siguen, una vida de particular brevedad que duró solo 31 años, el período cubierto desde su nacimiento en Madrid el 19 de enero de 1896 y su muerte en Briviesca (Burgos) el día 18 de julio de 1927 (… 18 de julio… que curioso es que muchas veces fechas señaladas en el calendario de la familia coincidan en día y mes con las de importantes sucesos de años antes, de años después..)
A lo largo de las diferentes entradas de esta WEB hemos repetido ya varias veces la digamos "filiación" de cada uno de sus personajes, pero vamos a repetir para los desmemoriados la de María Concepción, reflejada también en el cuadrado situado a la izquierda de estas líneas.
Nuestra protagonista fue la tercera hija, y última, del matrimonio formado por Ildefonso Pérez de Guzmán y Gordón, Conde de Torre Arias y Marqués de Santa Marta y María de los Dolores Salabert y Arteaga, Marquesa de la Torre de Esteban Hambrán. Tuvo como hermanos a Alfonso y Narciso y casó con Luis de Figueroa y Martínez-Campos, primogénito del primer Conde de Romanones.
Para los menos avezados en las cosas de la genealogía recordar que María Concepción fue tía carnal de Tatiana, la última Condesa de Torre Arias por línea directa y creadora de La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.
No tenemos noticia de como discurrió la infancia de María Concepción. No es arriesgado aventurar una educación fundamentalmente doméstica, con buenos preceptores que la proporcionaron un razonable barniz cultural de tipo general, dando gran importancia al aprendizaje del idioma francés. Por descontado nada de Universidad (no olvidemos que hasta 1910 la mujer en España no tenía acceso a la misma).
"Sports", algo de música o canto, labores del hogar, económia doméstica y "buenas maneras" garantizaban poder buscar un novio "de altura" para la joven aristócrata, tarea más fácil si además esta era físicamente agraciada.

Es indiscutible que María Concepción reunía todas esas cualidades. Belleza física desde luego no le faltaba, como podemos apreciar en las fotografías que de ella disponemos y datadas en fechas próximas a su matrimonio.
Este llegó muy pronto. Con sólo 17 años nos enteramos de que su mano ha sido pedida por los Condes de Romanones para su hijo primogénito Luis de Figueroa.
Pronto empiezan los preparativos de la boda. Para que los contrayentes desfilen a los acordes de la marcha nupcial detentando ya títulos de nobleza propios ambas familias rehabilitan alguno de los que, teniendo derecho a ostentarlos, habían ya caído en desuso. Así María Concepción irá al matrimonio como Condesa de Quintanilla y el Romanones como Conde de la Dehesa de Velayos.
En noviembre de 1913 S.M. El Rey concede licencia para el matrimonio, paso previo imprescindible pues el hijo del Conde de Romanones, por ser posible heredero de un título nobiliario con Grandeza de España, necesitaba dicha licencia real, como ya hemos comentado en el caso de su hermano mayor, Alfonso.
A este respecto recordemos que tanto el Conde de Romanones como el Conde de Torre Arias, habían "adquirido oportunamente" esta distinción durante el todavía cercano año de 1910.


La esperada boda se celebra el 29 de enero de 1914, apenas unos días después de que la novia haya cumplido los 18 años. Incluimos aquí la reseña que del acto incluyó el diario ABC al día siguiente. Esta reseña, relativamente comedida en sus descripciones, hace referencia al "enorme número de personas que concurrieron a la ceremonia". Pero tanto la iglesia de San Fermín de los Navarros, como el antiguo palacio de Santa Marta tenían una capacidad límitada de invitados, por tanto... ¿se imaginan ustedes las angustias, los codazos, las influencias movidas para estar presentes en ese acto "el no va más del año" entre la casposa nobleza y alta burguesía madrileña de principios de 1914?
Entendemos que cualquier hecho pasado hay que juzgarlo a la luz de los focos disponibles en aquella época, no los actuales, pero aun así no nos resistimos a poner a disposición de nuestros lectores dos crónicas completas referidas a la liturgia de aquel enlace matrimonial. Una de ellas, del propio acto, escrita por el reputado cronista social MONTE CRISTO y aparecida en el periódico "La Época" y la otra en donde se hace una detallada descripción del "trousseau" y regalos recibidos por la joven pareja con motivo de su matrimonio.

Si quieren tener unas interesante referencias sobre la vida social de la alta aristocracia madrileña de la época, pulsen los correspondientes enlaces para palidecer o enrojecer -según sus gustos- con las descripciones que soportadas en documentos PDF, de tamaño escalable, se pondrán delante de sus ojos.

para leer una muy detallada descripción del "trousseau", o canastilla, de la novia y regalos recibidos.
para leer una muy detallada descripción del enlace matrimonial.

La fotografía sobre estas líneas, aparecida en el diario ABC, ya es conocida por nuestros lectores, si estos han visto el resto de las entradas de esta WEB, pero su reproducción es obligatoria aquí, pues también es aquí donde narramos los hechos que permitieron la toma de este interesante documento gráfico.

Continuando con los comentarios de la boda fijémonos solamente en el cursi -aunque fueran aristócratas- empleo de la palabra francesa "trousseau" cuando en castellano tenemos esa tan bonita y gráfica de "ajuar", aunque también hay que decir que en alguna otra publicación -como la que aquí se incluye- se empleó la palabra "canastilla", las rebuscadas frases -que llegan a causar un poco de vergüenza ajena- como aquella de … "Pasó la novia, arrastrando la larga cola de tisú de plata, sobre la que flotaba el albo velo de encaje de Bruselas", o también aquella otra de… "la corte que seguía a la novia -demoiselles d´honneur-".

Tampoco tiene desperdicio la larga lista del menú del banquete -todo él en francés- pero servido eso si "de manera perfecta por un auténtico ejercito de criados vistiendo las libreas de gala". Destaquemos entre los numerosos platos degustados por los selectos invitados los "Oeufs poches á la d'Orleans" o el "Jambon de Prague a la gelée". Se ve que todavia no se había puesto de moda el Jabugo Pata Negra. De los vinos no nos dicen nada, por lo que podemos suponer que todavía no estaba en uso eso del "maridaje" que ahora tanto emplean los "entendues".

Para terminar decir sólo que los jóvenes desposados pasarían sus primeros días de luna de miel en la finca "París", ya conocida por nuestros lectores, pues en ella sucedió al año siguiente el accidente de equitación que tuvo al borde de la muerte a Alfonso, el hermano mayor de la hoy nuestra protagonista y que en el 1906 había sido el primer alojamiento en España de la que venía a ser la reina Victoria, esposa de Alfonso XIII.
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Es realmente a partir de su boda, pues había llegado a ella prácticamente siendo casi una niña, cuando comienza la espléndida vida social de María Concepción. Es en el tema deportivo uno de los pilares en que basa su éxito.
Tenis, golf, caza, automovilismo. Cualquiera de estas disciplina nos muestran a una joven mujer, realmente adelantada a su tiempo y que de no haber sido por su temprana muerte seguro que hubiera dejado una profunda huella en la aburrida tradición de la aristocracia madrileña.

Es en el tenis donde nuestra protagonista brilla con mayor intensidad. Magnífica jugadora (a pesar de las poco ortodoxas poses que lucen los hermanos en la fotografía que hemos datado como previa a su boda), es competidora imprescindible en todos los concursos sociales que se desarrollan en los elegantes "clubs" madrileños.
Así lo podemos comprobar en la noticia del ABC que nos detalla la programación de sus partidos en el "Athletic Club" en fecha cercana a la que había dado a luz a su primera hija, Isabel, que en su día casaría con el hijo mayor del Duque de Tamames.
La caza es sin duda alguna el entretenimiento de mayor consideración entre la aristocracia de la época. Caza mayor o menor, ojeos, a caballo, al salto con perro, rececho y batidas o monterías... de todo tipo y desarrolladas en las extensísimas fincas, propias o de amigos, de miles de hectáreas situadas en la Mancha, Extremadura Andalucía o incluso en las cercanías de la capital.
En estas cacerías las mujeres también tomaban parte de forma activa pero raramente al nivel en que lo hacía María Concepción, como lo prueba la fotografía bajo estas líneas y referida a una celebrada en Toledo en el invierno de 1914, el año de su boda, en donde ella luce su palmito entre un grupo de adustos y bigotudos varones.
Y como no. La asidua asistencia a las carreras de caballos en el Hipódromo de La Zarzuela, cita obligada del "quien es quien" madrileño. Y con mayor motivo si consideramos que su padre, el VI Conde de Torre Arias, era el propietario de la Cuadra de sus mismo nombre, habitual ganadora de las más importantes pruebas y cuyo nombre se ha transmitido hasta nuestro días en donde se sigue corriendo el Premio Torre Arias destinado a potros de tres años, uno de los clásicos del actual "turf" madrileño.
Pero no solo a estas actividades mundanas dedicaba sus tiempos María Concepción, Condesa de Velayos por matrimonio, pues era también muy activa en acciones de caridad o de apoyo social a los más desfavorecidos.

Al respecto es de señalar su importante papel en aquellos años en las ayudas al Instituto Rubio, institución benéfica de carácter sanitario-social que se encontraba situada en los altos de La Moncloa, en parte de los terrenos de los que hoy ocupa el Hospital Clínico de Madrid, y que fue derruido para la construcción de este último.
Esta institución tenía un pabellón infantil patrocinado por su suegro, el Conde de Romanones, y a ella dedicó María Concepción muchos de sus afanes, como queda acreditado en la noticia aparecida en ABC el 28 de diciembre de 1921 y que reproducimos íntegramente debajo de estas líneas.
María Concepción gozó, de forma muy personal, del afecto del Rey Alfonso XIII que no solamente la apadrinó en su matrimonio y la recibió junto a su marido inmediatamente a la celebración de la ceremonia religiosa, si no que tuvo con ella audiencias personales en numerosas ocasiones, como la que abajo referenciamos mediante el suelto publicado, como casi siempre, en las páginas de "vida de sociedad y noticias de la Corte" del diário ABC de Madrid.



La conducción de automóviles en España en aquella época era realmente muy poco frecuente entre las mujeres. María Concepción fue una auténtica pionera en esta disciplina, conduciendo no solamente automóviles digamos "de turismo" si no también alguno de aquellos de los que en su época podían considerarse como "deportivos", como del que está al volante en la fotografía que acompaña a estas líneas. Junto a ella -en óvalo- otra en una cacería, su primera gran afición deportiva, en Madrid, en el Soto de Viñuelas.



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Pero el tiempo se acaba, el resplandor del relampago está a punto de desvanecerse. Pero en vez de narrarlo de forma personal dejemos que las notas de prensa, suficientemente detalladas y explícitas nos den cuenta de la tragedia que nuevamente se desencadena sobre la familia Torre Arias.
Sólo tomen nota de la fecha, verano de 1927, 18 de julio, ...treinta y un años de edad... intensidad y brevedad...





El ABC informa de que, como lógicamente debía ser preceptivo ya en la época, se le practicó la autopsia al "chauffeur". Por un absurdo pudor omite la noticia sobre la realizada a la Condesa, quizás para no "herir" los sentimientos de la familia.
Sin embargo el periódico "LA VOZ" sí que se hizo eco del informe de su autopsia y en un suelto con el título "EL RESULTADO DE LA AUTOPSIA" incluido en la página 3 de su edición del 20 de julio dice con precisión:

"El médico forense doctor Canseco practicó la autopsia en el cadáver de la condesa. Apreció el doctor Canseco múltiples destrozos en todo el cuerpo, una fractura entre las vértebras primera y segunda, que debió causar la muerte instantánea; fractura de tres costillas del lado derecho, con lesiones del hígado y otros magullamientos, producidos por las maderas y hierros de la carrocería".

Todo ello en clara discordancia con las noticias iniciales que afirmaban que la condesa ingresó en el hospital de Briviesca todavía con vida y que incluso allí llegó a pronunciar unas pocas palabras.

Y solo una pequeña llamada de atención sobre un breve y perdido párrafo en la noticia que antecede:
"Los gastos del traslado y del entierro del desgraciado chauffeur son costeados por el conde de Velayos".

Increible, pero cierto....






La esquela de María Concepción pone cierre a nuestra historia. Pero antes de terminar nos vamos a permitir un breve, y algo ácido, comentario:
Al desconsolado esposo, el excelentímo señor conde de Velayos, el desconsuelo le duró bien poco pues el 29 de julio de 1929, apenas dos años después, contrae nuevo matrimonio con la bella señorita Blanca María de Borbón y de León.
Palabras, dichas o escritas, y hechos.