- Madrid, 14 de julio de 1986. ETA, Los años del plomo -

A mediodía del martes 14 de julio de 1986, la banda terrorista ETA perpetraba en Madrid uno de sus más repugnantes atentados. Un convoy de tres vehículos de la Guardia Civil en donde viajaban 70 jóvenes guardias con edades comprendidas entre los 18 y los 25 años de edad se trasladaba desde las instalaciones de la Guardia Civil en la calle Príncipe de Vergara hasta la Venta de la Rubia, zona madrileña cercana a la salida de la Autovía A-5 que conduce a Extremadura y Portugal, para realizar prácticas de conducción de motocicletas, en el periodo de formación previo a su incorporación a las distintas Unidades de Tráfico a lo largo y ancho de la geografía española.
A su paso por la Plaza de la República Dominicana ETA hizo estallar un coche bomba cargado con cerca de 50 kilogramos de Goma-2 y considerables cantidades de metralla. La explosión hizo impacto directo sobre el autobús y lanzó al automóvil por los aires. Cuatro jóvenes guardias civiles murieron en el acto, otros cuatro murieron en el camino hacia el Hospital de La Paz, uno más al poco tiempo de su ingreso y otros tres en los días inmediatos al atentado.
En total 12 jóvenes vidas segadas de forma cobarde, brutal y asesina. También varios civiles, próximos al lugar de la explosión, sufrieron heridas de diversa consideración.
Otros daños físicos y psicológicos sufridos por algunos de los supervivientes el tiempo ha demostrado que eran de carácter totalmente irrecuperable. Los "héroes" de ETA implicados más directamente en la masacre se llamaban, se llaman, Iñaqui de Juana Chaos y Antonio Troitiño. ¿Les suenan estos nombres?
Pero la vida ha de seguir. Al día siguiente, 15 de julio de 1986, amaneció normalmente, el Metro abrió sus puertas, las tiendas y los bares levantaron sus cierres y a lo largo de la jornada no hizo demasiado calor, unos 33 grados centígrados de temperatura máxima. Galerías Preciados anunciaba importantes rebajas en su venta de julio (una adecuada falda recta femenina pasaba de costar 5.975 pesetas a sólo 1.995 pesetas) y Sus Majestades Los Reyes ofrecían un almuerzo al primer ministro chino, Zhao Ziyang.
A primera hora de la mañana en la Gerencia Municipal de Urbanismo del Excelentísimo Ayuntamiento de Madrid, situada en la calle Guatemala, número 13, apenas a 500 metros de distancia del lugar en donde había sucedido el brutal atentado, unos diligentes funcionarios preparaban la documentación necesaria para un acto administrativo -de trámite, pero importante- que iba a tener lugar pocas horas más tarde.
- Madrid, 15 de julio de 1986. A modo de pequeña e imaginada introducción -

Poco antes del mediodía del 15 de julio de 2016 un coche Mercedes 240-D de color azul marino, algo antiguo ya pero con buena presencia, limpio y en perfecto estado de consevación aparcó en la plazuela situada entre las calles Costa Rica y Guatemala, en el madrileño barrio de la Hispanidad. De él descendió una pareja, ya con algúnos años encima, de discreta presencia y clásica vestimenta, acompañados por un hombre bastante más joven, vestido de impecable alpaca gris y colorida corbata, que portaba un elegante "attachè" de piel color crema, tenía todo el aspecto de ser un abogado, de hecho era un abogado.
Mientras el chofer aguardaba junto al coche, se dirijieron a la Gerencia Municipal de Urbanismo, Guatemala 13, y en el mostrador de información indicaron que tenian una cita con Don Enrique Bardají, Gerente Municipal de Urbanismo.
Un conserje condujo a los recien llegados a un vetusto ascensor hasta la tercera planta y allí a una vulgar sala de reuniones amueblada con diversas estanterias, una larga mesa ovalada rodeada de sillas y en uno de sus laterales un tresillo de color verde, en donde los recien llegados fueron invitados a tomar asiento pues el Sr. Bardají estaba terminando un asunto urgente y tardaría un poco en atenderles, era sólo cuestión de minutos.
Así fue. A los pocos minutos Enrique Bardaji entro en la habitación acompañado por Jesús Espelosín, Concejal Delegado de Urbanismo y de un par de funcionarios que llevaban varias carpetas con documentos.
Despues de unos comedidos saludos y algun comentario sobre el brutal atentado sucedido el día anterior "tan cerca de aquí"... "la explosión fue terrible"… , los participantes se sentaron alrededor de la mesa -en laterales enfrentados, según la costumbre-, se exhibieron los documentos que ambas partes llevaban en cartera y carpetas, los extendieron sobre la mesa, los repasaron brevemente, hicieron gestos mutuos de asentimiento "parece que todo está bien"... "todo según lo acordado" y procedieron a iniciar su firma... "si es usted tan amable me deja su bolígrafo, el mío -como de costumbre- escribe mal".
Firmados los documentos estos se recogieron convenientemente por cada parte y los funcionarios municipales acompañaron a los visitantes hasta el vestíbulo del ascensor, pero este había dejado de funcionar... "que lata, esto está pasando últimamente demasiadas veces"… "lo lamentamos, tendrán que usar las escaleras, pero estas son muy cómodas, como en todos los edificios algo antiguos"… Apretones de manos, alguna frase protocolaria y los visitantes iniciaron poco a poco el descenso por las "cómodas escaleras".
La firma que se acababa de realizar garantizaba a los visitantes, y más concretamente a LA VISITANTE un horizonte de beneficios a corto, medio y largo plazo de un orden que hoy podemos evaluar en unos quinientos millones de euros. Pero en 1986 todavía la moneda española era la peseta, por tanto ese horizonte financiero era la escalofriante cifra de 83.000.000.000 de pesetas… escribimos….OCHENTA Y TRES MIL MILLONES DE PESETAS… En 1986 ni siquiera existían todavía los billetes de 10.000 pesetas, que no empezaron a circular hasta la primavera de 1987; por tanto el beneficio previsto para la discreta visitante podría representarse por más de dieciséis millones de billetes de 5.000 pesetas, los de mayor valor nominal a la fecha de la firma. Estos billetes, puestos uno a uno en línea -sin dejar ningún espacio entre ellos- necesitarían 2.496 kilómetros para poder ser extendidos a lo largo de una hipotética autopista Madrid-Helsinki, la capital de Finlandia.
Nadie lo vio, nadie lo oyó, pero nosotros sabemos que mientras nuestros visitantes, repetimos… -discretos visitantes- descendían pausadamente por las escaleras de Guatemala 13, en los cielos, allí muy arriba, una orquesta formada por más de un centenar de músicos con instrumentos de cuerda y un coro mixto con cerca de doscientas seleccionadas voces, femeninas y masculinas, interpretaban el Gloria de Antonio Vivaldi, RV 589, a la vez que una disciplinada cohorte de angeles y querubines provocaban que una catarata de billetes de banco -eso sí, virtuales o inmateriales- llovíera sobre sus muy ilustres y modosas cabezas.
Sin duda la música y coros entonados eran justa correspondencia a la ardua y fatigosa labor realizada por LA VISITANTE y sus antepasados, durante tantos y tantos años, de no labrar terrenos hasta hoy presuntamente de caracter agrícola y dejar mansamente que la ciudad creciese y rodease esos terrenos en cálido, amoroso y muy fructífero abrazo.

Suavemente, discretamente, sin que apenas nadie se enterara, se había dado cuerpo y vida a uno de los mayores "pelotazos urbanísticos" que nunca tuviera lugar en la vieja y noble Villa de Madrid, en la zona que hasta principios de siglo había sido el pueblo de Canillejas.

Ya en la calle se dirigieron al sitio donde había quedado aparcado el bien conservado Mercedes 240-D, de noble color azul marino, donde el atento chofer les abrió la puerta.
LA VISITANTE, con su voz suave e impersonal dió instrucciones al chofer... "ya podemos volver a casa". Y obedientemente el Mercedes 240-D tomó rumbo hacia el barrio de Chamberí, hacia el Paseo del General Martínez Campos 25. Ya allí, ya en su tercera planta, uno de nuestros visitantes, él o ella dijo:

... "YA ES CASI HORA DE COMER"

VII.- "LOS DINEROS DE TATIANA"
El convenio urbanístico que damos en llamar "Convenio Torre Arias" se firmo, como hemos visto, el día 15 de julio de 1986. Si algún lector está interesado en conocerlo con todo detalle puede descargarlo en formato PDF simplemente pulsando sobre la imagen debajo de estas líneas.
Antes de la firma de dicho convenio Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno era ya inmensamente rica, si, pero apenas disponía de liquidez. Podemos decir que era muy, muy rica, pero que no tenía demasiado dinero, no tenía "cash" como dicen los que saben inglés. Tampoco es que fuera "pobre de semáforo", seguro que todos nos estamos entendiendo.
Veamos el porqué de esta, no tan anómala o infrecuente, situación. Y lo entenderemos si contestamos con el suficiente rigor y detalle a una simple pregunta.

¿Cuáles eran los bienes de Tatiana a la fecha de la firma del convenio?
- Innumerables fincas rústicas -por miles de hectáreas- fundamentalmente en Extremadura y Ávila, de muy bajo rendimiento y arrendadas con rentas a veces irrisorias o dejadas en permanente barbecho. En una de ellas se alza el "Palacio de los Arenales", magnífica edificación por aquellas fechas en total situación de abandono.
- El Palacio de los Golfines en Cáceres, totalmente desasistido de cualquier labor seria de conservación, por su elevado coste, hasta el extremo de que el Alcalde de Cáceres amenazó formalmente a Tatiana con iniciar un expediente de expropiación forzosa si dicho mantenimiento no era convenientemente realizado.
- Una fabulosa finca en las cercanías de Madrid, "Monte París" en el término municipal de Las Rozas, pero que solo producía gastos de guarda y conservación, amén de los correspondientes impuestos.
- Dos magníficos edificios en Madrid, Avenida del General Martínez Campos 25 y 27. El del número 25 dedicado a la propia vivienda y al alquiler de algunas oficinas en sus pisos bajos. El del número 27 (la primitiva casa-palacio de la familia) alquilado a la Administración de Justicia y a la empresa "Alfombras Los Fernández" con contratos de renta antigua, no revisables, rentas más que moderadas y numerosísimos gastos de mantenimiento.
A este respecto recordemos que hasta 1993 no se promulgó la Ley Boyer que desbloqueó la actualización de los precios de los alquileres.
- Un señorial edificio de viviendas en lo mejor de Madrid, calle Alfonso XII número 4, frente al Retiro. Con los mismos problemas de arrendamientos de renta antigua y costosos gastos de mantenimiento por la especial vigilancia que el Ayuntamiento ejerce sobre esas "zonas nobles" de Madrid.
- Un edificio de viviendas, de unos 600 metros cuadrados de planta y tres alturas, en la calle Daoíz número 6 en donde estaba la oficina familiar, luego primera sede social de la Sociedad Instrumental TIREMA, S.L., con los mismos problemas que los anteriores, hasta el extremo de que el edificio colindante de Daoíz 4, también originalmente de su propiedad, fue vendido a fin de proporcionar alguna liquidez.
- La Quinta de Canillejas o Quinta "Torre Arias" en donde el matrimonio Julio-Tatiana habían vivido desde 1953, año de la boda de su padre el VII Conde, con Belén Ortíz y Urquijo hasta el fallecimiento del mismo en el año 1977. Lo hicieron en el curioso bungaló que hemos podido ver en otra de las entradas de esta WEB. Si su mantenimiento durante aquellos años fue escaso, a partir del retorno de la pareja a Martínez Campos 25 fue nulo, por no decir penoso. La finca al año de 1986 solo era fuente de gastos y problemas.
- Las decenas de hectáreas de terrenos yermos que se extendían al lado norte de la Quinta, a un lado y otro de la Autovía N-II o carretera de Barajas. Todo el lado norte conocido como Arroyo del Santo era utilizado por los aficionados al moto-cross para sus correrías de fin de semana. Los terrenos del lado sur, fundamentalmente los próximos al desvio de la N II hacia la vía de servicio, Canillejas, Barajas Pueblo y La Piovera, proporcionaban algunos beneficios recurrentes pues eran utilizados para la colocación de vallas publicitarias de gran tamaño, dada la visibilidad que tenían para los vehículos que circulaban por dicha carretera, de intenso tráfico a cualquier hora del día.
Posiblemente estos "contratos-permisos" para colocar dichas vallas fueron el principal ingreso de Tatiana durante muchos años para lo que podríamos llamar su "vivir día a día".
Tatiana sabía por sus consejeros financieros, desde hacía tiempo, que estos terrenos muy pronto iban a ser una autentica mina de oro, como ahora vamos a ver y a cuantificar, así como otros de menor extensión que fueron afectados por los planes parciales de la Quinta de los Molinos y del Nudo Eisenhower, algún año antes.

Durante aquellos años también fueron fuente de moderados ingresos para Tatiana el pago recibido por diferentes pequeñas expropiaciones -de carácter limitado y puntual- que el Estado realizó para ampliaciones y adecuaciones de los kilómetros iniciales de la repetida autovía A-II, desde su inicio hasta el Nudo Eisenhower, en el desvío hacia el Aeropuerto de Barajas.
Sería interesante poder revisar las declaraciones del IRPF de Tatiana durante el decenio de los 70 y primeros años de los 80. Por aquel tiempo Tatiana respondía ante la Hacienda Pública de forma totalmente personal, no a través de ninguna sociedad de uno u otro tipo, ella la propietaria, con su nombre y su DNI, de todo el patrimonio. No sería hasta bastantes años más tarde cuando ella y sus asesores entenderían que les era más ventajoso jugar con él a través de alguna sociedad que permitiera mover más libremente los beneficios. Entonces llegaría la sociedad TIREMA, S.L.
Pero de esa llegada habría que hablar posiblemente más tarde con detalle, con mucho detalle, pues la historia de las finanzas de Tatiana podemos dividirlas en dos épocas perfectamente diferenciadas: la era que podriamos llamar "Pre-Tirema" y consecuentemente una segunda y definitiva: la era "Post-Tirema".
Volviendo a nuestro tema pensamos que es más que probable que algunas de esas declaraciones de IRPF presentaron como resultado neto entre ingresos y gastos un balance más bien magro, sobre todo teniendo en cuenta el enorme valor de los bienes implicados en dichas declaraciones. Una vez más debemos considerar la profunda diferencia que hay entre el valor de un patrimonio y el rendimiento del mismo.

Pero como hemos visto en nuestra "pequeña e imaginada introducción" a mediodía del día 15 de julio de 1986 todo cambió. La lluvia de billetes -imaginados, pero muy, muy, reales- que acompaño a Tatiana mientras descendía por las escaleras de la Gerencia Municipal de Urbanismo pronto tomaría cuerpo material y cantidades ingentes de dinero se aprestarían a entrar por la puerta de la tercera planta de la vivienda situada en el Paseo del General Martínez Campos, número 25.
Muy pronto lo que sólo era un "ente inmaterial" definido en unos párrafos mecanografiados y avalados por unas firmas estampadas al costado y bajo ellos, empieza a tomar cuerpo real. En los últimos años de la década de los 80 se constituye la Junta de Compensación de Arroyo del Santo, se efectúa la adjudicación de las diferentes parcelas a los propietarios que formaban dicha Junta de Compensación -en donde Tatiana tenía una importante mayoría- se empiezan las obras de urbanización e instalación de servicios y a principios de los años 90 se inicia la comercialización de dichas parcelas, muchas de ellas de carácter residencial, otras destinadas a terciario.

El valor de los terrenos se acrecienta al saberse que una de dichas parcelas de terciario servirá para que el Corte Inglés construya un gran centro comercial al que se le da el nombre de "Campo de las Naciones" dada su proximidad a esa zona empresarial de muy alto nivel, situada junto al IFEMA (Feria de Madrid) y al magnífico Parque Juan Carlos I, colindante con la zona residencial del Conde de Orgáz, una de las más exclusivas de la capital de España.
La proximidad al IFEMA, a su reconocida zona empresarial, la facilidad de conexión con la M-40 y la corta distancia al Aeropuerto de Barajas consiguen que las parcelas se vendan "como churros". Hay carreras entre las grandes inmobiliarias madrileñas para hacerse con alguna o algunas de ellas. Así veremos construir allí a "Nuevo Mundo", "Santa Ana", "Prasa", "Barada" o a otras que se apoyan para sus proyectos de viviendas en arquitectos de prestigio internacional como Antonio Lamela.
Como ejemplo tenemos a "Barada", que compró hasta cinco parcelas, las más próximas al Corte Ingles; en cada una de ellas edificó una urbanización de lujo de unas 140 viviendas dotadas de todos los elementos al uso: jardines, piscina, paddle, vigilancia permanente, etc.… etc. En total unas 700 unidades de dos a cuatro dormitorios, más magníficos áticos dotados de grandes terrazas. Las primeras de ellas se vendieron a 275.000 pesetas el metro cuadrado construido, las últimas, apenas tres años más tarde, a un precio de 750.000 pesetas el metro cuadrado construido.
A este respecto los comerciales de Barada manifestaban que no hacía falta ningún tipo de publicidad, bastaba la información suministrada en la caseta de obra y un eficiente boca a boca para que vendida en su totalidad una de las promociones, los interesados se apuntaran en una lista de espera a la comercialización de la siguiente.
Operaciones "sobre la mesa" que proporcionaban a los más avisados suculentas ganancias sin necesidad de ningún tipo de escrituración. Conocen el tema... ¿no?
Es tal el éxito de la operación de la venta de parcelas que Tatiana ingresa, sólo entre los años 2001 y 2002, la no despreciable suma de 30.487.350 euros (2001) y 157.089.691 euros (2002); en total una bagatela de más de 187 millones de euros. Sí, leen bien, sólo en dos años más de CIENTO OCHENTA Y SITE MILLONES DE EUROS. ¿Era quizás una exageración lo que aquí se ha dicho de que el convenio Tatiana-Ayuntamiento le abría a nuestra modesta y discreta condesa un horizonte de negocio del orden de los quinientos millones de euros?. No, no lo era, quizás por el contrario nos quedamos cortos. Ahora sí, ahora Tatiana es una millonaria auténtica, tiene patrimonio y tiene "cash", tiene liquidez…para lo que quiera.

Acerca de la generosidad

Es académicamente aceptado que la generosidad es un concepto que refiere a la inclinación a dar y compartir por encima del propio interés o utilidad. Se trata de una virtud y un valor positivo que puede asociarse al altruismo, la caridad o la filantropía. La persona generosa piensa en repartir aquello que tiene con otros menos afortunados.
Ya hemos visto que lo de la generosidad de Tatiana cediendo a su muerte la Quinta de Torre Arias al pueblo de Madrid no tuvo nada de gesto generoso, altruista, caritativo o filantrópico. Fue solamente un mecanismo para poder recalificar unos terrenos poseídos por su familia durante decenios, en los que nada se había hecho para hacerlos útiles o rentables en el día a día; nada más que esperar mansamente a que el desarrollo de la ciudad incrementara exponencialmente su valor. Pero ellos, ELLA, nada habían hecho para merecer ese fabuloso premio.



Acerca de la solidaridad

También es académicamente aceptado que la solidaridad es aquel sentimiento o valor a través del cual las personas se sienten y reconocen unidas y compartiendo las mismas obligaciones, intereses e ideales. La solidaridad conforma uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la ética moderna. Es internacionalmente aceptado que el pago de los justos impuestos es uno de las más claros ejemplos de esa solidaridad ciudadana.
Recordemos en España el famoso slogan de "Hacienda somos todos" que el ministro de Hacienda Francisco Fernández Ordoñez hizo popular en mayo del ya lejano 1978.
¿Y cuántas veces hemos visto y oído en las películas norteamericanas la frase? … "Yo soy un ciudadano honrado que paga puntualmente sus impuestos".
El caso es que nuestra Condesa ingresa por la venta de terrenos -en los primeros años del decenio de los 90- esas cifras fabulosas que hemos detallado unos párrafos más arriba.
Pero ahora hablemos del Fisco, de el de todos los españoles. Hay que cumplir con la Hacienda Pública, hay que hacer partícipe a la comunidad, al menos en parte, de ese regalo llovido del cielo.
Lo malo es que repartir parece incómodo. ¿Por qué hacerlo si yo, con un poco de habilidad, me lo puedo quedar todo? Y entonces vienen las declaraciones de IRPF digamos "sesgadas" y fruto de esas declaraciones "sesgadas" vienen también la incoación de expedientes regularizándolas, expedientes que que tras largos, demasiado largos, procesos administrativos y judiciales terminan en la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 2 de febrero del año 2012, sentencia que que cualquier interesado puede consultar brevemente o estudiar en profundidad en el documento al que da acceso el enlace indicado unas cuantas líneas mas abajo. En él, aparte de los datos especificamente referidos al proceso en sí mismo, figuran muy reveladores datos del devenir de la vida de nuestra Condesa. Esta sentencia confirma definitivamente la desagradable noticia para la VIII Condesa de que debe pagar a la Hacienda Pública una no despreciable cantidad muy cercana a los SETENTA MILLONES DE EUROS (70.000.000 €) dada la improcedencia de lo que caritativamente hemos llamado declaraciones "sesgadas".
Para el que no quiera perder demasiado tiempo en una detallada lectura de dicha sentencia, el recuadro situado sobre estas líneas puede darle una idea aproximada de lo que ese litigio supuso.
http://www.asesoriayempresas.es/jurisprudencia/JURIDICO/118682/sentencia-ts-sala-3-de-2-de-febrero-de-2012-irpf-actividad-economica-de-promocion-inmobiliari

En la lectura del documento cualquiera de nuestro avezados lectores se dara cuenta de que a fin de intentar cierta privacidad en el mismo han sido cambiados los nombres de pila. Pero seguro que para esos avezados lectores no será dificil sustituir "Natividad" por el nombre de cierta Condesa y el de "Virgilio" por el de su esposo, inculcador "del amor a la ciencia y a la investigación" (Fundación dixit).

Las intervenciones de la Agencia Tributaria sobre las cuentas de los primeros años del presente siglo, convencen a la Condesa, o mejor dicho, a sus interesados asesores de que el hecho de que Tatiana figure como propietaria de todo el patrimonio, a título meramente personal, es un riesgo que dificulta un más eficiente "manejo" de los dineros Es por ello que con fecha 9 de diciembre del año 2003 se de nacimiento legal a la empresa "Inversiones Tirema, S.L" cuyo objeto social es " la construcción y promoción de bienes inmuebles, compraventa y alquiler de los mismos y el asesoramiento e intermediación en el mercado inmobiliario".
Se determina como sede social el piso bajo del edificio situado en la calle Daoíz, número 6, y se nombra Administradora Única de la misma a Doña Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Seebacher. El capital social es de 11.200.000 euros, capital social que más tarde será incrementado en distintas ampliaciones.
Como aportación inicial a dicho capital se señalan los edificios "buques-insignia" de los situados en Madrid: Martínez Campos 25 y 27, Alfonso XII, 4 y Daoíz, 6. La propia Tatiana hace también una aportación en metálico por importe de 909.300 €.
La valoración que se hace de las fincas conduce ya a la risa, ya al sonrojo. Por ejemplo, la casa-palacio de Martínez Campos 27 se valora en 4.153.700 euros.
¡¡ Yo me la compro!!
A partir de ahora ya todo va sobre ruedas. Eficientes gestores guían los pasos de Tatiana en el proceloso terreno del mercado inmobiliario. Nuestra Condesa ahora más que nunca pasa a ocupar su silencioso puesto de directiva societaria, siempre discreta, siempre callada, al fin y al cabo el único trabajo a realizar es el de estampar unas cuantas firmas, en unos cuantos papeles, al final de cada año. Y dejar hacer, dejar hacer.
Ahora hay que dedicarse a preparar el nacimiento de la Fundación, que rompe aguas en abril de 2012. Y la fundación llevará su nombre, su nombre completo: "Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno". Ella quiere que ese nombre, desapercibido durante decenios, sea ahora recordado por todo el mundo. Pero podríamos preguntarnos ¿recordado… para bien… para mal... con absoluta indiferencia...?
Que cada uno dé su propia respuesta.
Pero ya todo su pequeño círculo de abogados, administradores y notarios sabe que pocos meses más tarde llegará un previsto desenlace. Ese desenlace elige fecha: el día primero de octubre del año 2012, a las cinco de la tarde, menos cinco minutos para ser exactos.
Al día siguiente en la floristería situada, frente a la casa mortuoria alguien encarga una corona fúnebre "de precio razonable", la cual fue puntualmente entregada pues esta floristería siempre cumple sus encargos de forma extremadamente puntual.

En el Cementerio de la Sacramental de San Isidro, frente al estadio Vicente Calderón, al otro lado del río Manzanares, en su patio 4, en el señorial panteón familiar de los Santa Marta todo está ya preparado.

Ahora sí que todo ha acabado.