VI.- "HABLARÁN DE MÍ DESPUES DE MUERTA"

Si alguien se planteara escribir una biografía de la VIII Condesa de Torre Arias, por decisión propia o por encargo, se encontraría ante una dificultad de carácter casi insalvable. Tendría que escribir un relato de la nada sobre la nada.
La propia nota biográfica que la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, heredera de todos sus bienes, inserta en su página WEB -en su apartado "la Fundadora"- está contenida en 257 palabras. En estas escasas palabras, como datos fundamentales y profundamente descriptivos, se nos dice cuando nació, cuando murió, la dirección de la casa donde vivía en Madrid y que se casó con alguien que "le inculcó el amor a la ciencia y a la investigación".

Magra cosecha para una vida que duró casi 90 años.
La esquela que el ABC incluía al día siguiente de su muerte, acaecida el primero de octubre de 2012 (seguimos con la rara coincidencia de día y mes en las fechas señaladas de la historia familiar con señaladas fechas -por otros motivos- en la reciente historia de España) está encargada por "el personal adscrito a su Casa" (con mayúscula).
¿Quiénes eran los componentes de esa "su Casa"?. Posiblemente los mismos que encargaron una corona de flores "de precio razonable" en la floristería situada justo frente a la casa mortuoria, Paseo del General Martínez Campos 25, tercera planta. La floristería se llamaba "Palmero Flores y Plantas", Paseo del General Martínez Campos, número 22, Madrid 28010 y estaba especializada -¿quizás lo está hoy todavía?- en ramos de rosas, flores variadas y plantas naturales. Pero le encargaron una corona fúnebre, que fue servida puntualmente. Por algo estamos en Madrid, en el Barrio de Chamberí….
También hubo ese día otra esquela en el ABC, más cara, del número 4, de lado a lado de la página número 25, en tanto que la encargada por "el personal adscrito a su Casa" era sólo del número 3, lo que permitió que el espacio ocupado por esta, en horizontal, fuera compartido con otra esquela que nos comunicaba la muerte de un joven de 24 años.
Esa segunda esquela -la grande- estaba encargada por la familia Peláez. De ella -de la familia- quizás podamos hablar algo más adelante.
Nadie mejor que Aline Griffith, III Condesa de Romanones por su matrimonio con Luis de Figueroa y Pérez de Guzmán el Bueno, primo hermano de Tatiana y que la conoció bien en su infancia y primera adolescencia por haber vivido juntos bajo el techo de sus abuelos, los VI Condes de Torre Arias, para poner un título a la vida de Tatiana.

Y lo puso en un artículo publicado en el ABC de Madrid el 12 de diciembre de 2012, un par de meses después de la muerte de nuestra protagonista. El artículo -sentidamente escrito- era francamente laudatorio pero a la vez su encabezamiento también era demoledor:

"ALEJADA POR LA VIDA Y DE LA VIDA"


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Llegado a este punto vamos a intentar hilar de forma lógica los pocos datos, no esperen ustedes demasiada cosa, de que disponemos sobre Tatiana.
Nació en San Sebastián el 26 de octubre de 1923. Ya no era temporada veraniega; pero ya sabemos que sus padres no estaban en San Sebastián por estos vacacionales motivos. El futuro VII Conde, Alfonso, su mujer Anna Juliana y su hijo primogénito -Alfonso- vivían en la bella ciudad donostiarra el "discreto destierro" a que habían sido sometidos para hacer más difuso el desagradable escándalo cortesano que ya hemos recogido con todo detalle en la entrada "el hijo de la nanny".
Es por tanto incierto que Tatiana viviera en Madrid toda su vida. No es hasta 1925 cuando los Condes de Torre Arias, abuelos de Tatiana, terminan la casa palacio de Martínez Campos 25 -actual 27- y profundamente afectados por la muerte de su otro hijo Narciso "perdonan" pasados deslices y deciden agrupar a la familia en las nuevas y esplendidas instalaciones.
Esta casa palacio, de la que incluimos una vista de como era su "hall", es glosada con todo tipo de detalle en el artículo que MONTE CRISTO incluye en Blanco y Negro del día 22 de mayo de 1927 y que en uno de sus párrafos dice expresamente:
"Los otros dos pisos de los que se compone el elegante inmueble -a más de las dependencias de garaje y cocheras, que son la última palabra en su género- están ocupados por los hijos de los condes de Torre Arias, los Marqueses de Santa Marta y los Condes de Velayos."

Los Marqueses de Santa Marta, Alfonso y Anna Juliana, los padres de Tatiana.

Por cierto: MONTE CRISTO en ese reportaje hace especial énfasis, en un detallado recorrido por todas las habitaciones, en la descripción de la magnífica colección de pintura que la casa alberga.
Quizás procedería localizar la actual situación de aquellos cuadros, algunos de ellos de primerísima línea, como "Las Viejas", óleo de gran formato -181x125 centímetros- de Francisco de Goya. Es tarea merecedora de ser acometida.
La familia aún "crecerá" más pues a partir del segundo matrimonio del Conde de Velayos con Blanca de Borbón -en 1929- los tres hijos habidos en su primer matrimonio con María Concepción, Isabel, Luis y Casilda pasan a vivir bajo la tutela de sus abuelos y por tanto con sus primos hermanos Alfonso y Tatiana.
En el verano de 1936, cuando su abuelo es asesinado, no tenemos constancia de si la familia de Tatiana se encontraba en Madrid o ya estaba en Biarritz. Pero si sabemos que una vez tomada San Sebastián por las tropas franquistas la familia se refugió allí. Y también allí se dio sepultura a su hermano Alfonso en febrero de 1939, hecho que hemos descrito puntualmente en la entrada "el hijo de la nanny".
Ya en alguna otra ocasión hemos comentado que, una vez acabada la contienda civil, la familia se traslada a vivir a los pisos del edificio situado en el hoy Martínez Campos 25, en donde continuó la vida de los padres y de la misma Tatiana.
En las imágenes sobre estas líneas podemos ver una panorámica actual del edificio, tomada desde la esquina de las calles Martínez Campos-Fernández de la Hoz, y el plano original de la planta primera según el proyecto que presento en 1922 el Conde de Velayos, que gestionó el papeleo del mismo y cuyo objeto era la "edificación destinada a tres familias próceres".
Proyectó y dirigió el arquitecto Cesar Cort Botí, amigo personal del VI Conde y que también diseñó y dirigió la construcción de la casa palacio principal.

Una cortina de total silencio se extiende sobre la vida de nuestra protagonista y de ella ya no volveremos a saber nada hasta su matrimonio con Julio Peláez Avendaño, en el verano de 1949, pero hay una incógnita que habría que desvelar ahora. ¿Cómo conoció y se comprometió Tatiana con el que sería su marido por más de 50 años?
Cualquier hipótesis al respecto, si consideramos la total ausencia de fuentes fidedignas, tiene que ser simplemente eso… una hipótesis. Esta WEB tiene la suya propia, que pasamos a describir con la mayor brevedad posible.
José Navarro Morenés, Capitán de Caballería, de edad muy próxima a la de Narciso, el tío carnal de Tatiana, fue un consumado jinete que participó en las Olimpiadas de Ámsterdam en 1928 y en la de Londres en 1948.
Es más que posible que siendo el VI Conde de Torre Arias un gran criador de "pura sangres", el Capitán Navarro estableciese contacto con la familia, via su compañero de armas, para algún tema relacionado con los caballos y la equitación, buscando un buen ejemplar para poder estar en la cima de hípica española, como claramente lo logró. Todo ello antes de la guerra civil española.

José Navarro Morenés tuvo una hija, Cristina, que casó con Jaime Peláez Avendaño, de profesión arquitecto. Es posible que Cristina perteneciese al reducidísimo círculo de amistades de que Tatiana disfrutó siendo jovencita y por tanto que esa amistad originase el contacto que hizo saltar la chispa amorosa con Julio Peláez Avendaño, hermano del anterior.
Como hemos dicho esto es solamente una hipótesis, pero con muchos visos de corresponder a la realidad de cómo sucedieron las cosas.
Pocas noticias hay a su vez de la familia Peláez Avendaño. Sabemos únicamente que pertenecían a la pequeña burguesía cántabra, que la matriarca Camila Avendaño Hoyo había nacido en Nueva York hacia 1887 y que se casó en la localidad de Liendo -hermoso pueblo agrícola situado a unos 50 kilómetros de Santander- en el otoño de 1913 con Eduardo Peláez Quintanilla, originario del mismo Santander.
El matrimonio tuvo seis hijos: Paz, Eduardo, Julio, Alberto, Fernando y Jaime.
Fijémonos solamente en el nombre de Alberto, porqué este Peláez, casado con María Luisa Ruiz, dedicado al arrendamiento inmobiliario y gestión de fincas y que vivía en las fechas de la muerte de Tatiana en una clásica colonia de clase media al este de Pozuelo de Alarcón, es el padre de María Luisa Peláez Ruiz, sobrina política por tanto de Tatiana y que parece cultivó alguna relación más personal y de afecto con ella. Aunque tardíamente la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno le ha hecho un hueco en la Junta del Patronato, como vocal del mismo.
Sea como fuere el caso es que Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Julio Peláez Avendaño contraen matrimonio en Madrid el último día de junio de 1949 según nos informa el ABC en su sección De Sociedad Ecos Diversos. De este evento hemos dado ya detallada cuenta en la entrada "conde gris sobre fondo obscuro" pero no podemos aquí dejar de volver a incluir algunos datos, aún a costa de ser reiterativos, pues los referentes a su boda, a Tatiana le pertenecen.
El escueto suelto del diario madrileño es "nada" si lo comparamos con la catarata informativa que provoco la boda de su tía María Concepción, a pesar de que en ambas el sujeto femenino de la oración era el mismo: "la hija única del Conde de Torre Arias".
Pero ni el intrascendente VII Conde de Torre Arias, padre de Tatiana, era su brillante abuelo, el VI Conde de Torre Arias -Grande de España, Dinero Grande-, ni los contrayentes masculinos de ambos enlaces tenían nada en común; en el primer caso era el primogénito del todopoderoso Conde de Romanones, con su propio título nobiliario de Conde de la Dehesa de Velayos, en el segundo el citado Julio Peláez Avendaño, joven con estudios de física e inculcador "del amor a la ciencia y a la investigación" (Fundación dixit).
La noticia de la boda, a una columna, comparte página con otra, a dos columnas, anunciando la inauguración de un "Hogar-Preventorio para cincuenta niños leprosos en la provincia de Madrid" y de un recuadro que nos informa puntualmente de que la temperatura el día anterior -el de la boda- fue en la capital de 34,8 grados centígrados.
Y fíjense en uno de los testigos por parte de la novia... el Marqués de Espeja, el fiel e incombustible Marques de Espeja -Ramón Narváez- en su sólido y permanente apoyo al padre de la novia, a su primo Alfonso al que en cierto modo tutelará a lo largo de toda su vida.
En la nota de la boda ni la más leve referencia a la madre de la novia, Anna Juliana. Pobre "nanny" golpeada brutalmente en 1939 por la muerte de su hijo Alfonso y acercándose poco a poco al final de sus días. Apenas le queda ya año y medio de vida, no verá crecer, ni siquiera nacer, a un nieto que continúe la estirpe, pero es que tampoco nunca lo habrá….
El "cocktail" tras la ceremonia (se acuerdan ustedes del afrancesado menú de la boda de María Concepción con sus inolvidables "Oeufs poches á la d'Orleans") se celebra en la Quinta de Canillejas que debió ser, imaginamos, sometida a un rápido maquillaje o "puesta a punto" para el evento pues desde hacía ya años había perdido su esplendor, entrado en un progresivo periodo de abandono y falta de cuidados que la llevaron a la penosa situación en que se encontraba cuando el Ayuntamiento de Madrid entró en posesión de la finca, a la muerte de Tatiana a finales del año 2012.
De la ceremonia nos quedan dos borrosas fotografías que aquí incluimos, sin que quede claro en que publicación, diario o revista, vieron la luz. Una de ellas individual de Tatiana, de estudio, realizada seguramente en casa de la novia previamente a la ceremonia, la otra ya en la Quinta, a la llegada o al finalizar el "cocktail", junto al ya su marido vestido con el clásico chaqué.
En segundo plano el padre y padrino, el VII Conde de Torre Arias, que viste uniforme de Maestrante de Sevilla, institución de origen nobiliario que al parecer agrupa a sus miembros por proceder de caballeros que se ejercitaban a caballo frente a los toros. Curioso uniforme para el caballero que muchos años antes se ejercitaba a caballo, pero no frente a los toros si no frente a las liebres, en la finca "Paris" de Las Rozas y con los penosos resultados que ya conocemos.

Es aquí el momento de deshacer un error documental propagado en la multitud de artículos periodísticos publicados a la muerte de Tatiana alabando su "generosa" herencia. En la gran mayoría de ellos se nos dice que La Quinta fue heredada por Tatiana a la muerte de su padre, sucedida en 1977. Craso error que pasamos a intentar corregir.
En una importante sentencia judicial, referida a los terrenos adyacentes a La Quinta -hablaremos con todo detalle de ella en una futura entrada que bien pudiera titularse "Los Dineros de Tatiana"- se dice específicamente:
"...que la interesada es propietaria de un significativo patrimonio financiero e inmobiliario procedente en su mayor parte de la donación efectuada por su padre en fecha 18 de febrero de 1948 ….."

18 de febrero de 1948. Esta es la fecha desde la que Tatiana es propietaria de la "Quinta de Canillejas". Y es por ello que tras la muerte de su madre Anna Juliana Seebacher, y el extraño y rápido segundo matrimonio de su padre con la misteriosa Belén Ortiz y Urquijo, en 1953, hechos ya comentados en la entrada correspondiente al VII Conde, decide abandonar la residencia de Martínez Campos 25 y con su esposo trasladarse a vivir a la Quinta, hecho que pueden realizar con entera libertad pues ya son sus propietarios.
Otro caso hubiera podido ser si el Conde mantuviera la propiedad en esa época, segun la falsa teoría de que Tatiana entró en posesión de finca y terrenos en 1977, a través de una normal herencia.
Como La Quinta, ya lo hemos comentado al narrar su boda, había entrado en un período de progresivo deterioro el matrimonio decide construirse una pequeña y extraña vivienda, un bungaló soportado sobre pilotes -cual palafito terrestre- cuyo aspecto actual puede verse en la fotografía situada junto a esta líneas.
Esta modesta edificación, muy próxima a la entrada principal del antiguo palacete, contaba con una superficie de unos 100 metros cuadrados disponiendo en su interior de un salón, un par de dormitorios, la cocina y dos cuartos de baño; en uno de los laterales cortos una pequeña terraza cubierta.
El bungaló, en los momentos en que se escriben estos reportajes, está siendo utilizado para servir de vestuario y áseos al personal de jardinería y trabajos varios que está adecentando La Quinta y haciéndola visitable.

Podemos imaginar la vida de Tatiana durante los siguientes años. De la casita a uno de los dos viveros o invernaderos con los que se contaba, para ejercitarse en lo que parece ser era su única ocupación y preocupación: el cultivo y cuidado de las flores, según cuentan las personas que -aunque poco- la conocieron algo en vida como sus cuñados y cuñadas políticas de la familia Peláez.
De la casita a los invernaderos, de los invernaderos a la casita. Una vida un poco extraña pero que hace honor al título del artículo de la Condesa de Romanones, "Alejada de la vida y por la vida". Así trascurre la vida del matrimonio Tatiana-Julio durante un cuarto de siglo, sin que durante ese periodo se filtre a la prensa o al mundanal ruido ni un solo dato sobre ellos.
Ella dedicada a sus flores, él a la gestión de los asuntos económicos del matrimonio que basaba gran parte de sus ingresos en el alquiler de espacios para la colocación de vallas publicitarias en los terrenos aledaños a La Quinta y situados al borde de la Autovía N-II, de gran visibilidad por estar en el obligado camino hacia el Aeropuerto de Barajas.
Quizás sea ahora el momento de incluir aquí una pequeña galería con imágenes de los primeros años de casada de Tatiana. Todas estas fotografías, que nosotros hemos rescatado de distintas publicaciones periodísticas, parecen proceder de los archivos de la Fundación que lleva su nombre, que en una u otra forma las entregó a la prensa a fin de "humanizar" algo el recuerdo de su fundadora.
Es facil imaginarse las fotos, pegadas con "cantoneras engomadas de papel celofán" en las esquinas a las páginas marrones de un viejo album familiar de los 50, lleno de polvo y perdido por alguna estantería de Martinez Campos 25.
Las dos primeras deben corresponder, con pocas dudas, al viaje de novios de la pareja. Las de la segunda fila es razonable datarlas en los primeros años en que el matrimonio empezó a vivir en "La Quinta".

De lo que Tatiana no se olvida, y ejercita oportunamente, es la solicitud de los títulos nobiliarios que por ley natural le iban correspondiendo. En la imagen sobre estas líneas -a la izquierda- vemos la comunicación de la solicitud del Marquesado de la Torre de Esteban Hambrán, que le fue concedido el 17 de febrero de 1950 "previo pago del impuesto especial y demás requisitos complementarios" en un decreto firmado por Francisco Franco, que por aquella época firmaba mucho, firmaba casi todo.
A la derecha la solicitud del título del Condado de Torre Arias. Pero estamos ya en junio de 1978. En estos más de veinticinco años en España han pasado muchas cosas, entre ellas la muerte de su padre el VII Conde de Torre Arias, el Excelentísimo Señor Don Alfonso Pérez de Guzmán el Bueno Salabert Gordón Arteaga, ocurrida el 22 de octubre de 1977.
Como es lógico la muerte de su padre va a cambiar mucho la vida de Tatiana, al menos en lo que podemos llamar "terreno organizativo".
En primer lugar, desaparecida hacía ya tiempo en un insondable "agujero negro" la segunda esposa, Belén Ortiz y Urquijo, a pesar de que en la esquela figure en primer lugar como marquesa viuda y condesa viuda, procede volver a vivir en lugares más confortables. Ambos miembros del matrimonio han entrado ya hace años en la cincuentena y las madrugadas en La Quinta pueden ser demasiado húmedas.
Procede por tanto trasladarse nueva y definitivamente al conocido edificio de Martínez Campos 25, a su tercera planta. Hay que administrar también el gigantesco patrimonio inmobiliario y agrícola que la herencia le depara, hay que sacar rendimiento a espacios antes rústicos, en los que hace muchos años nada se siembra pero que el crecimiento de Madrid puede convertir en auténticas minas de oro.
Y por descontado es el momento ya de rodearse de buenos peones de brega que puedan ayudar a gestionar y aprovechar tan suculento patrimonio. De ellos hablaremos en la prevista entrega "Los Dineros de Tatiana".
En el año 1986 tiene lugar un hecho absolutamente decisivo en el exponencial crecimiento y consolidación de la riqueza de nuestra protagonista, que comentaremos aquí muy brevemente.
Siguiendo el ejemplo que los herederos de Cesar Cort Botí habían dado cuatro años antes con el convenio en el que cedían al Ayuntamiento el 75% del Parque de la Quinta de los Molinos como compensación a modificar el planeamiento urbanístico y dejarles edificar en el 25 % restante, Tatiana llega a un acuerdo con el Ayuntamiento para realizar una operación similar: cesión de la Quinta de Canillejas, a la muerte de ambos esposos, y a cambio la modificación del planeamiento urbanístico en los terrenos agrícolas colindantes principalmente al sitio conocido como "Arroyo del Santo".
El convenio es firmado personalmente por Tatiana y por Jesús Espelosín y Enrique Bardají ambos pertenecientes al equipo municipal que presidió como alcalde Don Enrique Tierno Galván.
Este convenio, en su momento vendido como "regalo de extrema generosidad de Tatiana para con el pueblo de Madrid" le proporcionaba a la Señora Condesa un horizonte de negocio, a corto y medio plazo, por un importe claramente superior a los 500.000.000 de euros (no hay error en los ceros. Sí, quinientos millones de euros).
Pero aquí no es elegante hablar de dinero. Ya habrá tiempo para ello.
Como mera curiosidad damos aquí una imagen del encabezamiento y firmas del documento.
Pasando a otro orden de cosas diremos que el matrimonio de Tatiana y Julio, por las razones que fuere, no tuvo descendencia y llegada la plena madurez -a la que puede pertenecer la fotografía debajo de estas líneas- sin duda se preguntaron más de una vez a quien o quienes debería ir a parar ese patrimonio, una vez desaparecidos los dos. Quizás entonces empezó a tomar cuerpo la idea de la Fundación porque desde luego no quería que su fortuna fuera heredada por ninguno de sus nobles sobrinos, a quienes ignoraba de forma total y absoluta, como ya ha comentado Aline Griffith en alguno de sus escritos.
Está claro que Tatiana tenía muchas dudas al respecto; prueba de ello es que hasta después del fallecimiento de su marido -ocurrido el día 13 de junio del 2003- no dicta testamento. Concretamente lo hace -por primera vez- el día 3 de julio del mismo año, sólo días después del luctuoso hecho y lo hace ante el notario de Madrid Fernando de la Cámara García, como puede comprobar cualquiera que tenga curiosidad y solicite la pertinente información en el "Registro General de Actos de Última Voluntad".
Parece ser que en este testamento se esboza ya con mucho detalle la futura Fundación, incluso el nombre, que ha de tener como protagonista central la denominación "Pérez de Guzmán el Bueno" y a la que lega todo su patrimonio excepto algunas importantes mandas en metálico a sus más fieles administradores y a alguna sobrina política -de la familia Peláez- más cercana afectivamente al matrimonio.
También parece que nombra albacea, comisario, partidor, contador -todas esas cosas que hay que poner en los testamentos- a un abogado llamado José Manuel O´Connor de la Oliva y en su defecto al también abogado, hijo del anterior, Enrique O´Connor Boix. Recordemos este apellido.
Muy pronto, el 27 de abril de 2004, Tatiana vuelve a dictar testamento ante el mismo notario. Dicen personas que por uno u otro motivo han tenido fiable noticia del contenido de este, de que es prácticamente igual al anterior, excepto que en él desaparece el legado que dejaba a su sobrina política, detalle significativo pues dicho legado según esas especulaciones se acercaba mucho a la cifra de medio millón de euros.
Puede suponerse que siguen los legados a sus fieles administradores, señores Arroyo y Sánchez Ávila, así como el legado de dos años de salario a todos sus empleados. También parece ser que sigue nombrando al abogado señor O´Connor como albacea principal.
Pero cuatro años más tarde, el 18 de julio de 2008 (¡señor que obsesión con días y meses que recuerdan a la sublevación franquista!) Tatiana dicta un tercer y último testamento, que es el que tomara virtualidad a su fallecimiento. Este último lo hace frente a José Marcos Picón y Martín, notario de Madrid, que será más tarde uno de los más importantes directivos de la Fundación, en el puesto de Secretario. Como detalle curioso señalaremos que este notario tenía su notaria en la calle Alfonso XII, número 4, en un edificio que pertenecía en su totalidad a Tatiana.
Este último testamento -presuntamente y según esas fuentes al parecer generalmente bien informadas- aportaría varias significativas decisiones.
La más importante sería que el abogado señor O´Connor podría haber desaparecido totalmente de la escena siendo substituido por un antiguo administrador de la Condesa, Teodoro Sánchez-Ávila y Sánchez-Migallón, que más tarde pasaría a ocupar la Presidencia de la Fundación.

Parece ser también que al Sr. Sánchez Ávila y al Sr. Arroyo se les pudo incrementar notablemente el importe de los legados en metálico, que ahora y en su conjunto podrían ser del orden de los ochocientos mil euros. También la Fundación tendría ya nombre completo, pues a partir de esas fechas los iniciados ya saben que definitivamente se llamará "TATIANA PÉREZ DE GUZMÁN EL BUENO".
Ya no hubo más testamentos.

El 13 de junio de 2003 fallece el marido de la condesa, Julio Peláez Avendaño, al que se le entierra en privado y con gran discrección.
Señalemos aquí un detalle sin demasiada importancia; en la esquela aparece el nombre de Cristina Navarro, la hija del jinete Navarro Morenés. ¿Recuerdan nuestra especulación de como pudo haber sido el primer contacto entre Tatiana y Julio Peláez?
La muerte de su marido aísla aún más a Tatiana, que prácticamente ya no tiene más contactos que los que mantiene con sus administradores, sus abogados y sus notarios. La propia familia Peláez confesaba por las fechas de la muerte de la Condesa -en 2012- que su relación con Tatiana, a lo largo de los años, había sido puramente formal y que solía limitarse a una comida en común por Navidades. Pero a partir de la muerte de Julio estos escasos contactos desaparecen por completo y la familia se sinceraba comentando que desde la muerte de su hermano no habían vuelto a ver a Tatiana.
Pero ahora ya solo hay tiempos para la Fundación, hay que trabajar con urgencia, con mucha urgencia.



La Fundación toma cuerpo legal el 30 de mayo de 2012 con su publicación en el BOE, apenas cuatro meses antes de la muerte de su fundadora, tras su constitución -un mes antes- el 9 de abril de 2012, según consta en la escritura pública número 884, otorgada ante el notario del Ilustre Colegio de Madrid, don Manuel Gerardo Tarrío Berjano.
Entre los fines de la Fundación, todos muy loables y relacionados con el mundo de la investigación, de la promoción de estudios universitarios mediante becas, etc..., en dos de sus puntos figura la expresa condición de: "con exclusión del ámbito cultural de "Letras"" .
¿Por qué esta extraña fobia al concepto "de Letras"? Quizás fue debida a su convivencia durante medio siglo con el Sr. Peláez del que ya sabemos que "le inculcó el amor a la ciencia y a la investigación" (fundación dixit).
Está claro que para el aislado matrimonio el amplio, el amplísimo concepto de "Las Letras" no tiene relación alguna ni con la ciencia ni con la investigación y que por tanto no era merecedor de ningún tipo de amor.

Si alguien desea ver completa la orden de creación de la Fundación solo tiene que pulsar sobre la imagen arriba insertada para ver dicha información en formato PDF.

Pero el tiempo se acaba. En las fechas que firma la constitución legal de la Fundación la salud de la condesa parece estar ya profundamente deteriorada. Apenas sale de su domicilio, en donde es cuidada por un eficiente servicio doméstico; algunos paseos en coche y poco más.
A este respecto son interesantes las conversaciones informales que el guarda de la Quinta de Canillejas mantiene con un periodista junto a un par de personas más, interesadas en el tema, a la caida de la tarde de un agradable día otoñal, pocos días después de la muerte de Tatiana. Este guarda llevaba unos dos años en su puesto de trabajo que consiguió al jubilarse el anterior detentador del mismo. Cambió una carnicería en un pueblo de Castilla La Mancha, de dudoso negocio en tiempos ya de crisis -2010- , por un empleo seguro, cómodo, no mal remunerado y dotado de vivienda. Además su mujer realizaba trabajos de apoyo en el cuidado del hogar en alguna casa en el centro de Madrid.
El guarda comentó que, en el tiempo en que estuvo en su trabajo, Tatiana apenas visitó La Quinta unas cuantas veces. La última a principios del verano "allá por el mes de junio" y que Tatiana que llegó vestida como siempre "con unos pantalones largos, muy anchos, y un pañuelito al cuello", apenas si se bajó del automóvil que la había conducido hasta allí.
Hizo algún otro comentario que por su interés transcribimos casi literalmente: "si ustedes un día la vieran con ese aspecto bajando por la calle de Alcalá seguro que la paran y le dan una limosna".

Respecto al "regalo" que recibían los madrileños con la posesión de La Quinta el guarda fue también bastante explícito: "pues si quieren que esto lo visite la gente va para años porque no se pueden ustedes imaginar el estado de abandono en que se encuentra todo, casa y jardines, por llamarles algo".
Desafortunadamente pocas semanas después el Ayuntamiento de Madrid pudo tener constancia de la verdad de dichas palabras.

El vestuario de Tatiana, con su extraña renuncia a los bienes terrenales, concuerda totalmente con otro comentario, realizado por un importante ejecutivo de una inmobiliaria madrileña, implicada en la Junta de Compensación de "Arroyo del Santo", a la que solía acudir Julio Peláez en representación de su esposa y que según dicho ejecutivo "era un viejo bastante desagradable que siempre iba vestido con una chaquetilla llena de manchas".
Tatiana fallece, en su domicilio el primero de octubre de 2012 (primero de octubre "día del caudillo" en la hagiografía de la dictadura; recuerden ustedes aquello de las fechas coincidentes…).
Sobre estas líneas puede verse su certificado de defunción -en mayor tamaño y formato PDF simplemente pulsando sobre la imagen-.

Por el certificado nos enteramos que falleció faltando cinco minutos para las cinco de la tarde, que será enterrada en el Cementerio de San Isidro, lógicamente en el panteón familiar de los Santa Marta donde se supone que reposan todos, o casi todos pues no lo sabemos a ciencia cierta, los miembros de la familia y que todos esos penosos trámites son realizados no por un familiar cercano o lejano, ni por un miembro de la denominada "su Casa", si no por un simple empleado de la empresa "INTERFUNERARIAS", con domicilio social en la calle Comuneros de Castilla, numero 15, y que a través de su "Call Center" está "a su disposición las 24 horas de los 365 días del año".

También nos permite conocer que la médico que firma el certificado es Doña Yolanda Z. Reyna y que lo hace a las diez horas cincuenta y tres minutos de la mañana del 2 de octubre, día siguiente al fallecimiento, unas 18 horas después de que el tránsito hubiera ocurrido.
La doctora Yolanda Z. Reyna, cuyo nombre completo, sin la simplificación de sustituir su primer apellido por su inicial, es el de Yolanda Zuriarraín Reyna pertenecía desde diciembre del 2002 -y creemos que hoy todavía sigue perteneciendo- al cuadro médico permanente del Hospital-Centro de Cuidados LAGUNA. La doctora Zuriarraín acredita un excepcional historial profesional, con estancias formativas en prestigiosas entidades hospitalarias como el Anderson Cancer Center de Houston ó el Trinity Hospice de Londres.

El Hospital-Centro de Cuidados LAGUNA pertenece a la Fundación Vianorte-Laguna, entidad relacionada con el Opus-Dei. La institución vio la luz el año 2002 con motivo del Centenario de San Jose María Escrivá de Balaguer fundador de dicha obra y como homenaje al mismo.
Sobre su objetivo poco que añadir a lo expresado por la propia Fundación, quien en su apartado "Sobre la Fundación", que puede verse en su WEB (http://www.lagunacuida.org), dice expresamente:
"La Fundación Vianorte-Laguna tiene como fin ofrecer asistencia, atención y apoyo a personas mayores, que sufren Alzheimer y demencias, y pacientes que necesitan Cuidados Paliativos, y sus familias."

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El sepelio de la VIII Condesa de Torre Arias, también Marquesa de La Torre de Esteban Hambrán, también, Marquesa de Santa Marta, también Grande de España tuvo lugar el miércoles día 3 de octubre de 2012 -a las 11 horas- en el Cementerio o Sacramental de San Isidro, en el panteón familiar de los Santa Marta.
El acto también tuvo su morbo, según cuenta la periodista Emilia Landaluce, autora del reportaje de LOC en donde aparece la fotografía que acompaña a estas líneas, pues en él “se presentó la condesa viuda de Romanones, pese que nunca en vida habían cruzado una palabra. 'Sólo quería pedir al responsable que me permitiese ver el archivo', dice la condesa. Las viejas cuitas familiares de siempre” (sic).
El archivo al que se refería Aline Griffith era el depositado en el Palacio de los Golfines, en Cáceres, rico tanto en documentos colombinos como de otros relativos a la historia de la familia Pérez de Guzmán el Bueno, y que por lo dicho llevaba largo tiempo solicitando poder ver, sin que su petición fuera nunca atendida.
La “condesa espía” aparece en la foto tocada con pamela negra y su cabeza rebordeada en trazo azul discontinuo. Fue una de las poquísimas mujeres que asistió al sepelio, entre las escasa cincuentena de personas que allí estuvieron.

Si quiere ver el articulo completo, en formato PDF, solo tiene que pulsar sobre la imagen que antecede a estos párrafos

También dice Emilia Landaluce en el repetido artículo que “La situación hubiera horrorizado a la Condesa de Torre Arias”. Seguro que sí, pero...

Pero ya todo había acabado.


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Nuestros lectores habrán finalizado la lectura de este digamos artículo, si es que alguno ha tenido fuerzas para hacerlo, un poco apesadumbrados: tanta esquela, tanto sepelio, tanta incomunicación. Por eso queremos como colofón al mismo incluir aquí una imagen, más alegre y normal, cuyos datos de publicación figuran al pie de la misma.
Lo primero que deberíamos hacer es preguntarnos qué de donde ha salido esta insólita fotografía. La respuesta parece fácil pues la imagen de Tatiana que aparece en la WEB de la Fundación con la leyenda "La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno nace del pasado para ayudar a construir el futuro de las nuevas generaciones" -imagen que también nosotros hemos incluido en uno de los párrafos anteriores- es un simple recorte de esta fotografía al que se ha sometido a un volteo en horizontal de 180 grados y a continuación se han eliminado los detalles del fondo mediante la aplicación de un rellenado de color.
Esta sencilla labor se ha realizado de forma sumamente elemental y que desde luego no deja en muy buen lugar a los diseñadores de la citada WEB.



Podría ser por tanto un documento gráfico entregado a la prensa por la propia Fundación en su esfuerzo inicial, reiteradamente aquí comentado, de suavizar y humanizar la fría y distante personalidad de la Condesa de Torre Arias.
Pero sea como sea el caso es que esta fotografía es la única que conocemos que nos presenta a Tatiana en lo que dijéramos "una escena familiar normal". Una escena de una celebración, de una suponemos relajada comida con familiares y conocidos. De una celebración parece seguro; y claramente la homenajeada puede ser la jovencita -todavía casi adolescente- que se sienta sonriente entre Tatiana y Julio. Su espléndida cabellera enmarca unas facciones, no exentas de encanto, en las que una amplia sonrisa parece decirnos "Aquí estoy yo".
Julio Peláez diserta con energía; su puño derecho cerrado con el pulgar extendido da énfasis a un sin duda interesante discurso. Tatiana, nuestra Condesa, nos regala una perdida mirada y una sonrisa evanescente como diciéndonos "nada de lo que aquí sucede o de lo que aquí se dice para mí tiene trascendencia o interés alguno".

Pero ¿quién es la jovencita de la sonrisa?
¿Es una ahijada del matrimonio?
¿Es la sobrina política a la que presuntamente Tatiana, en su primer testamento, legaba en metálico una importante cantidad del orden del medio millón de euros?
¿Es la sobrina política que actualmente ocupa un puesto en la Junta del Patronato como vocal?
¿Son esas dos sobrinas la misma persona?

Y puestos a elucubrar…
¿Pensaron los Condes, una vez que supieron con certeza que no iban a tener descendencia propia prohijar a alguien que diera continuidad directa a la estirpe?
¿Justificaría esto el que Tatiana no dictase testamento hasta después de la muerte de su marido?

Si alguien que lea esto, cosa muy poco probable, conoce la respuesta a alguno de los interrogantes aquí formulados y quiere compartirla, puede hacerlo pòniéndose en contacto a través de la dirección de correo abajo indicada. Su información será bien recibida para poder eliminar alguno de estas formuladas, pero al fin y al cabo intrascendentes cuestiones.

Si es así, gracias por anticipado.